Priscila, reina del desierto

Antes de nada, la dedicación. Éste se lo dedico a esta maravillosa pelicula. ¡Me divertí tanto viéndola! Pero, además los libros, las canciones y las pelis que reivindican la libertad, la justicia y la igualdad dejan en mi un poso diferente, un poso lleno de esperanza en la humanidad.

Mañana celebramos el día del Orgullo. Ya no es gay. No solo. Y es genial que así sea. Ahora hablamos de LGTB. Mañana celebramos, aunque la fiesta será el sábado en Torroles (en Málaga, ¡dónde tenía que ser!), la visibilidad de las lesbianas.

Hablamos de discriminación a menudo.  La discriminación puede ser doble. Y más. Por eso gAtA siempre me dice: “Es la gestión de la diversidad”. Se aprende si se escucha, sobre todo si la escucha es activa, es decir, no estás esperando a dejar de oir la voz, por simple respeto (y y y …), para lanzar tu opinión. Yo escucho, lo intento. A gAtA mucho y no solo porque estemos constantemente analizando y resolviendo cuestiones (personales, laborales y politicas) durante al menos las siete horas de la jornada laboral (cuidadín, que no se entere Europa, a ver si van a venir hasta el sur y fastidiarnos!). La escucho porque aprendo. Con ella, aprendo a getionar la diversidad.

A lo que iba: doble discriminación por ser mujeres y por ser lesbianas. Hoy he leido en la pelu, en una de esas revistas de papel cuché tan ilustrativas, que son más de las que parecen, que están por todos lados, que a muchas no se les nota porque no responden al estereotipo de mujer macho, que están más escondidas porque son conscientes de que están peor vistas, que el hecho de que dos mujeres vivan juntas no extraña a nadie y la gente no piensa que es porque son lesbianas, el ejemplo de tal o cual actriz o modelo como anécdota,… Pero que haberlas, haylas. ¡Perfecto! Les pediría: Salid, mostraos. Pero creo que mi  amigo Kamomisa, como en más de una de esas conversaciones politicas e ideológicas (también personales pero las que compartíamos eran muy, pero que muy personales) en las que hablabamos de mostrar la identidad, creo que me diría: ” Dirán que lo son, si les da la gana” Y yo diría: “Por supuesto, la libertad ante todo. Pero y lo bien que estaría crear más referentes, que haya menos miedo a mostrar lo que somos, que se lo podamos decir a la sociedad y que ésta sea lo suficientemente madura para aceptarlo, reconocerlo, considerarlo, al fin, como “normal”.  Poco a poco nos vamos acotumbrando a ver imágenes, noticias, acontecimientos sobre bodas, adopciones e incluso un paraiso rural para bodas homosexuales. Pero, la mayoría de los referentes son masculinos. Y, si intentas saber del número de bodas homo que ha habido desde la aprobación de tan justa ley, no podemos saber cuántas de hombres, cuántas de mujeres (lo de la no segregación por sexo de los datos es a estas alturas vergonzoso). Yo sé que tenemos derecho a la intimidad, pero gritar “estoy aqui y tengo derecho” es necesario para que la sociedad avance.

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Una respuesta a “Priscila, reina del desierto

  1. La diversidad no acumula identidades. Más bien forma un crisol de personas que hacen más bonitas las ciudades y sus autobuses.
    Mundo Naïf.
    Besos
    Anita

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