Malos tratos psicológicos

El suplemento de El País tiene en la mayoría de las ocasiones articulos muy interesantes. El de este Domingo tenía un articulo sobre los malos tratos psicológicos. No he aprendido nada que no supiera ya, pero me ha dado ánimos que se hable de ellos. Quizá sea porque de entre todas las cuestiones o situaciones aparejadas a la violencia machista y, en general, a la discriminación, la que más me afecta es la invisibilidad. Dicen que lo que no se ve, no existe. ¡Ja! Ya, ya sé que con esa frase se quiere reivindicar para un hacer desde lo público, pero es que creo que hay que tener cuidado con el mensaje y ése es equívoco. Lo que existe en el ámbito privado es fundamental para las personas y su desarrollo como tales. Los malos tratos psicológicos están ahí, muy, muy cerquita. No digamos que no existen, digamos que está invisibilizado. Empecemos desde lo público por nombrar, por detectar para poder intentar hacer.

Personalmente, creo que el articulo es de gran interés. Pero me preguntaba ayer cuánta gente está interesada en el asunto, cuántas mujeres, y especificamente hombres, habrán leido más allá del titular. Sentí que las lacras de la humanidad, generalizando quizá muchísimo, producen rechazo y que leer sobre ellas da pereza. Si ya de por sí los malos tratos psicológicos son invisibles, esta reflexión que acabo de hacer los hacen más invisibles todavía.

Puedo poner muchos ejemplos, pero contaré uno que tuvo lugar en el desarrollo de mi trabajo por aquello de la reivindicación de hacer desde lo público. Hace ya un par de años detecté este tipo de malos tratos en una mujer de solo 33 años, con dos hijos y una hija. Cuando me abrió la puerta de su casa me cayó bien. Esto no es raro porque hacia las mujeres tengo una empatía natural, empatía que me hace tener una capacidad natural de ponerme en sus zapatos. Parecía independiente, fuerte, resuelta, de mirada inteligente y profunda. Y, sin embargo, su comportamiento desmentía lo que ella radiaba.  Eran las nueve y media de la mañana, sabiendo que venía de Málaga, ni un café me ofreció. En lugar de hacerme pasar al salón, me sentó en un sofá esquinado casi en la entrada, tenía los brazos cruzados sobre el pecho, lo primero que me preguntó nerviosa era si ibamos a tardar mucho. No llevaba diez minutos sintiendome incómoda y sin entender muy bien su comportamiento cuando sonó el teléfono. Era él. Ella hablaba sin dejar de excusarse por haber consentido que le hiciese la entrevista, parecía estar jurándole que acabaría pronto conmigo, le contó probablemente poe enésima vez a lo que había ido y después lo que haría esa mañana una vez yo me hubiera largado de allí.

Cuando al fin se sentó a mi lado yo ya no quería hablar del trabajo sino de ella, de cómo era, de cómo estaba, quería que me contase cómo había llegado a estar en una casa enorme y fria en mitad de un  campo perteneciente a una pedanía de Antequera, tan, tan aislada de todo. Empecé hablándole de mi vida, de mi misma, de mi hija con calidez y ternura, como si fuéramos viejas amigas que se reencuetran. Me contó su vida. No tengo mucho mérito, es solo que estaba muy necesitada de hablar y de compartir, y que quizá pensó que lo que me contase a mi seguiría siendo para su pequeño mundo invisible pues ya sabía ella, que no yo, que yo nada podría hacer.

Tenía el corazón encogido. Le propuse varias salidas, varias alternativas más que plausibles a su situación. Todo fue imposible. Yo estaba muerta de rabia y de dolor, de impotencia. Hablé con los servicios sociales, hablé con la abogada del Centro de Información de la Mujer, hablé con la concejala de Igualdad. Nada pudimos hacer. Opino que cuando una persona allegada te cuenta un problema la mayoría de las veces lo único que podemos hacer es estar emocionalmente, acoger el sentimiento de la persona a la que quieres, intentar que sienta que no está sola. Lo que solemos hacer es dar soluciones prácticas y cuando no podemos porque no sabemos qué solución podemos dar nos preocupamos, nos entra impotencia y rabia. Me consuela saber que esa mañana no se sintió sola, pero desde el ámbito del hacer desde lo público me preocupa lo retrasados que estamos en la resolución de este mal tan invisble que son los malos tratos picológicos.

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10 Respuestas a “Malos tratos psicológicos

  1. Meli los malos tratos psicológicos son los que duran.si?
    Permanecen indelebles como tinta-tiempo.
    Te quiero guapa!

  2. Creo que los físicos dejan secuelas psicológicas tan indelebles como los otros. Maldita sea, ¡qué injusticia!

  3. yo solo he conseguido salir del infierno, con mis hijos, después de once años, tres veces malos tratos físicos que él niega, el cuarto, fue la última, en julio, un esguince cervical. No es nada todo eso si lo comparo con las mentiras, engaños, amenazas, dependencia que creaba como una telaraña, tejía a conciencia, eso sí, sabía todos mis puntos débiles y los de mis hijos, que no suyos pero que ya existían cuando me conoció. Dos veces conseguí casí olvidarle, y dos veces volvió a la carga prometiendome todo, mandándome gente para que le hiciera caso. Me ha destruído cosas, robado fotos, docs, ayer mismo me enteré de más cosas, y estoy en un estado de ansiedad permanente.
    Los daños morales son mucho más graves que los físicos, creo yo. Mis hijos han tenido una infancia que no merecían, y yo ahora me siento como al salir de una secta, con un vacío de once años y medio tras de mí, que llnar, ahora que he comprendido que monstruo que me tenía atada.

  4. !Y tanto que son invisibles!,yo los he sufrido durante casi 23 años de matrimonio,pero encontré una persona que me hizo ver que no todos son iguales,mi marido entonces, se enteró de mi relación y me hizo pasar los días más horribles de mi vida,un día reuní el valor suficiente y me marché,con todo el dolor de mi corazón dejé mi casa y sobre todo lo más importante de mi vida,mis hijos,esos por los que había luchado toda mi vida,los que nunca se enteraron de nada ni vieron nada porque yo quise que así fuera, no,ellos no,ellos jamás iban a sufrir.Ahora mi hija ha dejado de quererme porque me marché y su padre es muy bueno,ella dice haber visto otra película en casa y yo estoy sufriendo mucho por ella,porque no puedo verla y porque su padre le está haciendo lo mismo a ella que a mi,mi hijo vive conmigo,él no se llevaba con su padre y desde que yo me marché le hizo la vida imposible,en definitiva le echó,para mí es una suerte,ya me gustaría tener a mi hija también aquí,pero los dos son mayores de edad y no puedo hacer nada,ellos deciden.

  5. los días eran horribles,llenos de humillaciones y desprecio,me hacía sentir una mierda y culpable de todo lo que pasaba,pero por la noche era peor,el asco,el dolor y el miedo podían conmigo y cedía sólo porque me dejara en paz.

  6. es horrible..mi madre a estado sufriendolo desde ace casi 30 años io i mis ermanos tb lo emos sufrido aunke eia lo a intentado tapar casi todo ahora estamos en tramites nose ke va a pasar..eia esta iwal d descolocada k nosotros pero todo el mundo k nos conoce inclusive familia nos dicen ke debemos seguir adelante con esto..los recuerdos ke tngo de pekeña nunka se me borraran e incluso e grabado conversaciones por si tenia ke utilizarlas algun dia..los gritos, la expresion d su cara, todos los objetos ke rompia en la casa..siempre tnia una razon para meterse con todo el mundo…xo solo a pagarlo cn nosotros..tienes razon de todo esto se aprende i se valoran mucho mas las cosas x insignificantes k puedan ser..

  7. lo mio también es sorprendente. Yo me metí en una relación en una relación de maltrato en la distancia sin ninguna necesidad. Yo fui la que le atrajo a mi. Y ¿cómo? pues como lo hacen muchas mujeres: el sexo. En aquella época yo me sentía una exploradora sexual. Tenía unos 45 años. Me “exitaban” las prácticas “arriesgadas”, es decir me gustaba que me diesen “tortazos” en las nalgas para excitar durante el acto sexual. Yo estaba encantada y metiéndome en una historia nada saludable. Creo que es así como ocurre los casos de maltrato. Yo soy una mujer inteligente, con carrera pero a la que han tratado muy mal desde niña. Mi padre era muy agresivo y me pegaba y mi madre es pasiva agresiva entre otros problemas psíquicos. he crecido en un ambiente muy malo e insano. En mis años juveniles, me metí en la droga y caí en la bulimia por muchos años. Una psicóloga alemana logró salvarme de esa enfermedad tan horrorosa. Pero las raíces del mal siguen allí.
    Seguí la relación con él. En una de mis visitas a España, nuestra supuesta luna de miel, él se la pasó fumando hachis y tumbado en la cama. Yo grité y me enrrabieté, pero no sirvió de nada. El se mostró impasible y yo seguí a su lado!!! Desde allí la suerte estaba echada.
    Dos años más tarde, en la distancia, el comenzó a tener contactos sexuales en el Internet. Es algo muy curioso. En el Sype, consigue contactos de chicas latinas jóvenes y las seduce con canciones y poesías y las promete que las va a invitar a España y así ellas se “enamoran” y tienen relaciones sexuales con él.
    Aquello se convirtió en su “hobby”. Luego descubrió el Porno por Internet. Desde entonces vive pegado a la pantalla y yo detrás.
    A pesar de todo, me vine a españa, a su lado. Pensando que estando cerca todo se solucionaría. No ha sido así. El mal trato ha continuado con mi consentimiento. A las largas noches de porno, siguen las justificaciones de que no está satisfecho en la cama, unas veces, y otras que a él le gusta el porno y que no significa nada para él. Los malos tratos en el trato personal han sido más sutiles. Nunca me ha pegado, pero a veces levantaba la voz mucho. Otras veces se reía de mi, de mis sentimientos. Para luego decirme que “todo era una broma” y que yo tengo muy mal rollo.
    Cuando le expresé que quería cambiar nuestas relaciones sexuales, que necesitaba que fueran más afectivas, que ya no quería que me diera tortazos, ni me llamara “zorra”, puso muchas excusas, que si estaba cansado, que si “poco a poco”, lo intentó un par de veces ser un poco mas afectuoso, pero enseguida se cansaba, digo enseguida a los 2 minutos. Entonces se sumió aún más en la Pornografía. Durante el año que hemos estado juntos todas las noches y madrugadas las ha pasado ante el ordenador.
    Y yo he prostestado y pataleado y él se reía de mi de un modo u otro quitándole importancia.
    Provoqué una gran discusión para acabar con todo.
    Hace un mes que me fui de su lado.
    Ahora quiere volver. Me busca en el Internet. Me pide perdón. Me doy cuenta que esta perdido, que no se da cuenta. Me doy cuenta como me he abandonado en mi lado más destructivo y oscuro porque eso me resulta familiar. Es muy complejo.
    Ahora siento mucho miedo y culpa. Me aislo porque me infravaloro por lo que he hecho.
    Pero tengo la victoria de haber escapado de esa situación y la segunda victoria será perdonarme a mi misma por lo que me estoy haciendo. A él casi que ya le he perdonado porque ahora que me dice que quiere volver conmigo, me doy cuenta de que el está inconsciente.
    Escribo esto para calmarme y para recalcar que mi maltrato y supongo que otros muchos es mi complejo y que tiene profundas raíces en la personalidad.

    Como persona maltratada, yo sé muy bien moverme en esos parámetros, lo díficil para mi es moverme en una relación más saludable. Allí noto como hago aguas, no sé que decir, me siento tímida, desconcertada y lo más curioso ABURRIDA. La persona maltratada está corrompida y degradada y está acostumbrada a moverse en la adrenalina del estrés. Cambiar esos patrones es una labor no solo picológica sino también cognitiva (de pensamiento) y fisiológica (ese subidoncillo que experimentamos en la peleilla).

    Es un trabajo de consciencia ir hacia el “buen camino” el más sano y positivo.

  8. hola ,yo normalmente he estado inmersa en relaciones de maltrato psicologico, te hacen sentir como una mierda,te hacen llorar,te ignoran sexualmente y de muchos modos,te miran le movil,ter egistran las cosas,actuan como detectives,te dicen como tieens que vestir cuando estas con ellos o cuando sales sin ellos,te apartan de tua mistades criticandolas y te exigen que estes con las suyas…..te echan la culpa de todo…al final acabas contandole lo que haces en cada momento y aun asi te dicen que les ocultas cosas……….es insoportable, estas siempre en un estado de alerta,este estres emocional es insoportable,puede afectarte hasta a el trabajo,las amistades,te quita la energia…….dicen como tieene que ser las mujeres……no os dejeis……nunca mas!!!

  9. llevo dos días durmiendo en casa de mi madre, he cogido la maleta y me he ido con mi hija de 6 años después de 8 años de malos tratos psicológicos y alguna vez también físico. Por fin he dado el paso, y me siento feliz por haberme vencido a mi misma, a mis miedos, a mis temores, ahora sé que nadie va a poder conmigo. He elegido ser feliz y no ser una desgraciada para toda la vida.

    • Te felicito. La toma de conciencia y la liberación del sometimiento es un largo camino plagado de recaidas y frustraciones pero vale totalmente la pena. Yo he estado en la posición de sometimiento casi toda mi vida y no quiero dar un paso en esa dirección. Animo y a disfrutar de la libertad.

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