Año Nuevo, nuevos y viejos propósitos

Es imposible predecir cada una de las consecuencias que tiene una decisión tomada.

Lo sé, pero no me termina de gustar. Es esto de “si lo hubiese sabido…” Ya hace algo más de un año un amigo, que entonces aún no lo era, me dijo que dejase de intentar controlarlo todo, que no era posible y era una pérdida de energía brutal. Me sorprendió porque me acababa de conocer y para él fue obvia mi necesidad de no cometer errores y de planificar hasta el último detalle de mi vida. Ni qué decir tiene del trabajo o de mi actividad política. 

Cada año, cada vez que el año va a terminar y hacemos balance, también hacemos nuevos propósitos. Repasando mi agenda de este año antes de “darla de baja” he encontrado algunos de los nuevos, ya viejos, propósitos que me marqué a finales del 2007. Dejar de fumar estaba en primer lugar. Volverá entonces a estar en mi lista de este año, como algunos otros. No todos.

Dejar de intentar controlarlo todo. Mi nuevo propósito para este año que comienza. Y, aunque no siempre lo consiga ya que los propósitos que tienen que ver con el desarrollo de la personalidad, con un mejor saber vivir y estar, no se consiguen de un día para otro, al menos no considerarme responsable por no haber previsto todas y cada una de las consecuencias de una decisión. Ante  las consecuencias no previstas que no me gusten, volver a actuar, matizando, reformulando, introduciendo medidas paliativas. Y es probable que cada matización, reformulación o introducción de dichas medidas me lleve a otras consecuencias tampoco previstas, algunas que me gusten y otras que no. Y, entonces, vuelta a empezar. La vida misma, vamos.  

Dejar de fumar requiere de constancia, esfuerzo, determinación, voluntad y ser conscientes de que cuidarnos es amarnos. Tener o desarrollar esas capacidades es paso previo y necesario y forman parte de ese desarrollo de la personalidad que podemos aplicar al tabaco o a cualquier otra circunstancia. Entonces, abandonar el tabaco como algo perjudicial es una simple consecuencia. Dejarme llevar, no querer controlar hasta el último detalle también forma parte de un trabajo personal.

Es imposible predecir cada una de las consecuencias que tienen estas decisiones tomadas.

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3 Respuestas a “Año Nuevo, nuevos y viejos propósitos

  1. A veces no son decisiones, son sentimientos, emociones, pasiones. Las consecuencias son entonces cualquier cosa menos predecibles.

  2. La vida tiene mucho de impredecible, que interés tendría si así no fuese? la rutina es la gran amenaza, la falta de vida, de pasión, de emoción, de incertidumbre… dónde nos llevaría? al tedio más mortífero.
    Un buén amigo

  3. NO FUMO.
    Presente de indicativo, principio activo, sucesivo, no modificable.
    Y ya está. Así de fácil. Lógico.
    Yo soy de voluntad débil y llevo años sin fumar.
    Pero a veces transgredo, nada da más felicidad que transgredir la norma. Encima más gozo.

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