Las formas son fondo

Desde mi punto de vista, las formas son fondo en cualquier aspecto de la vida, pero quizá sea más palpable en las relaciones amorosas y en la política. Un ejemplo histórico amoroso: ir a comprar cigarrillos y no volver es una forma de dejar una relación. El fondo de la forma demuestra la cobardía del que no sabe dar la cara ni tratar a la otra persona con el respeto que merece. Justificarse porque solo sea una cuestión de formas es otro ejemplo de que las formas son fondo.

Un ejemplo político reciente es la forma en la que Rajoy accedió a la presidencia del Partido Popular por el “dedazo de Aznar”. Es una fórmula simple que permite gestionar el cambio de manera rápida. Mucho más, evidentemente, que las primarias establecidas en los estatutos del Partido Socialista. En estos casos, el fondo de la forma es la defensa de la imposición o la defensa de la democracia, respectivamente. El fondo de la forma es que para unos se imponen criterios mientras que para otros la elección participativa garantiza la democracia. Y no solo la democracia interna del PSOE: defender la participación de las bases del partido es lo mismo que defender en la participación de la ciudadanía en la política.

El pueblo opina en las elecciones mediante el voto, pero es necesario tener, usar, desarrollar y fomentar mecanismos y herramientas que favorezcan la participación de la ciudadanía en la gestión de los acontecimientos que se van produciendo. ¡Pero con el objetivo de hacer caso, claro! Cuando España salió a la calle para decirle a Aznar que no queríamos la guerra en Irak, recuerdo a Aznar diciendo que él sabía lo que era bueno para España.

Sin manifestaciones multitudinarias, Zapatero entendió, muy a su pesar (y al mío), que una parte importante de la ciudadanía reclamaba la supresión del Ministerio de Igualdad. Las políticas de igualdad siguen desarrollándose en tanto que pilar fundamental del proyecto socialista, pero demostró que cuando se gobierna hay que hacerlo sin imponer criterios, teniendo en cuenta al pueblo, aunque sea solo una parte del mismo en el que no estamos muchas mujeres y hombres feministas, pero que entendemos la democracia no solo de forma sino también de fondo.

Si en lo personal en algunas formas de fondo podemos hablar de cobardía, falta de respeto y de amor en su aspecto humano, en política podemos hablar de creerse por encima del bien y del mal, de percepción de tu verdad como la única verdadera y de la imposición como forma de hacer política que atenta claramente contra los principios democráticos más esenciales.

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