Menores de edad, eternas dependientes

El ataque de la derecha a los derechos conquistados por el PSOE en los últimos ocho años de gobierno en materia de igualdad entre hombres y mujeres ha sido su prioridad por encima incluso de situación económica del país. Le hemos debido hacer mucho daño y hacerles sentir incluso miedo. Solo así me explico la beligerancia de las medidas del PP nada más llegar al Gobierno. La modificación de la ley del aborto, la reforma laboral y los Presupuestos Generales ponen de manifiesto como nos quieren: menores de edad, eternas dependientes.

Empezaron con la Ley del aborto. La reforma de la Ley del aborto que plantea el Gobierno del PP que supone retroceder, recortar derechos a las mujeres y, además, genera  una gran inseguridad jurídica y social y sobre la salud de las personas. Vuelta al pasado. Vuelta a salir a las calles y a gritar consignas que ya gritaban mis mayores, mis referentes, no hace ni treinta años. En la última manifestación una de ellas casi lloraba de impotencia. “Otra vez, otra vez lo mismo”, repetía. Se me partía el alma, por ellas, por nosotras, por las que vienen detrás que seguirán teniendo el mismo reto.

Enseguida llegó la reforma laboral. Una reforma que atenta contra las mujeres de manera significativa, tal y como ya han manifestado Elena Valenciano y Purificación Causapié. Somos las que menos cobramos, las que tenemos el mayor porcentaje de contratos temporales, así como el mayor porcentaje de contratos a media jornada. En definitiva, las más fáciles de despedir.

Y, por si no fuera poco, llegan los presupuestos generales.  Los recortes atacan sin piedad al tan buscado equilibrio para que la igualdad sea real y efectiva entre hombres y mujeres ya que no avalan la necesaria corresponsabilidad de los hombres en las tareas de cuidado porque se pospone la ampliación del permiso de paternidad, así como se eliminan las guarderías lo que conlleva, sumada a la mayor dificultad que van a tener las mujeres para acceder y permanecer en el mercado laboral que volvamos al desequilibrio de roles históricamente establecido. Además,  se acabaron las guarderías de 0-3 años y la ley de dependencia que no solo permiten la conciliación y la corresponsabilidad sino que además generan empleo fundamentalmente para las mujeres.

Con todo esto, se fomenta una política de la mujer a sus labores, a cuidar de sus menores y mayores, también del marido, claro está, llamado indefectiblemente a ser el que traiga el sustento al hogar.  Así, bajo la débil excusa de la crisis financiera la derecha más rancia y retrógrada posible nos quiere mandar de vuelta a casa, es decir, enmascara un planteamiento político e ideológico en una crisis que ellos mismos, hombres neoliberales, han creado.

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