Machismo, pura ideología machista

577401_294620363949695_1574586237_n[1]A propósito del cierre de la oficina de ONU Mujeres en España, hoy me han publicado “Machismo, pura ideología machista” en el Diario SUR.  Y dice lo siguiente:

El gobierno de España ha decidido unilateralmente cerrar la sede de ONU Mujeres en España, que es el organismo internacional de más rango encargado de velar por la igualdad entre mujeres y hombres como derecho humano. La decisión no se toma por razones económicas puesto que dicha sede se encontraba dentro las instalaciones de la Oficina Mundial del Turismo y  la financiación de la oficina procedía de los fondos corrientes de las Naciones Unidas. Tampoco se ha producido la “invitación” a que se cerrara la oficina porque haya habido conflicto alguno entre esta agencia y el Gobierno de Rajoy.

Se trata simplemente de que la derecha que nos gobierna no considera que la igualdad entre hombres y mujeres sea un asunto prioritario o de interés. al revés, parece que les molesta que se hable de ello, que es una cuestión que atenta contra su ideología, que actuando así demuestra ser simplemente machista.

Habrá que recordarle a Mariano Rajoy, al Partido Popular y, particularmente, a las mujeres que en él militan, que la igualdad de género es un derecho humano reconocido por los grandes textos internacionales ratificados por el Estado español, que ya de manera explícita en 1945 en la Carta de Naciones Unidas se afirma que la igualdad entre hombres y mujeres como derecho humano, que los derechos humanos son valores inalienables en una sociedad democrática digna del siglo XXI.

Aunque parezca mentira, a este gobierno habrá que aclararle algo tan elemental como que, ya en la década de los 80 del siglo XX,  el movimiento feminista a nivel internacional comenzó a demandar los derechos de las mujeres en el marco de los derechos humanos; que dentro de las múltiples maneras en las que las personas pueden sufrir explotación, marginación y exclusión, la lucha contra la discriminación de las mujeres sigue estando planteada con independencia, o además, de su etnia, religión, pensamiento o posición social.

Les explicaremos que desde entonces se empezó a hablar de los “derechos humanos de las mujeres”, afirmación que puede parecer redundante pero que es en realidad conveniente ya que existe una gran parte de la humanidad  que no sólo que no ejerce de manera plena e igualitaria los derechos considerados como universales, sino que, además, sufre su violación sistemática de los mismos por causa de la discriminación de género.

Les advertiremos que este concepto “género” que parece que tanto les disgusta no es baladí sino que tiene un triple fundamento: señalar que la desigualdad entre mujeres y hombres tiene una dimensión política; propiciar que las mujeres puedan reclamar un derecho específico que les corresponde; y mostrar que es la sociedad en su conjunto quien está concernida por su disfrute efectivo o ausencia.

Les diremos que asumir hoy en día que las mujeres tienen derechos humanos implica contemplar un horizonte potencial de transformación social m`mucho más amplio y supone una reivindicación de la verdadera dimensión del concepto de humanidad, que no debería ser algo propio de la izquierda, sino de cualquier persona comprometida con los principios más elementales de igualdad y justicia; que contemplar los asuntos sociales poniendo de relieve su impacto género es imprescindible, dado que solo así se puede evaluar la dimensión real de las desigualdades, y realizar propuestas proactivas de cambio en el modelo de desarrollo y en la propia formulación, interpretación y aplicación de los derechos humanos de las personas.

Parece mentira, pues, que a estas alturas haya que contarle a nuestros gobernantes de derechas que es preciso tener en cuenta y evaluar el estado de la igualdad o desigualdad de género, una expresión “material” que corresponde al ideal de justicia como reconocimiento de identidades o la que corresponde al ideal de justicia social y distributiva orientada por el criterio socioeconómico, porque la que debe darse entre mujeres y hombres no siempre está asegurada, incluso cuando se diera la igualdad formal, reducida a la fórmula “todos son iguales ante la ley” (que, en su tiempo, fue crucial para la abolición de privilegios).

Por último, tendremos que informarles que al lado del derecho a la igualdad, surge, como derecho fundamental, el derecho a la diferencia, lo que implica el derecho al reconocimiento de identidades propias al ser insuficiente tratar al individuo de forma genérica, general y abstracta, haciéndose necesaria la especificación del sujeto de Derecho y propiciando la incorporación de la perspectiva de género.

Cerrar una oficina de Naciones Unidas dedicada a fomentar la igualdad entre mujeres y hombres y, por tanto, a garantizar el ejercicio efectivo de un derecho humano fundamental es una acción vergonzosa que muestra el posicionamiento ideológico fundamentalista de este gobierno. Actuar atentando contra dichos derechos humanos es el desprecio más absoluto a las mujeres, es quebrantar el sistema jurídico, político y social que nos hemos dado. Es, en definitiva, aplicar una política con una ideología machista, retrógrada y conservadora que ni siquiera podemos decir que sea del siglo pasado, sino más bien de los tiempos anteriores a la Ilustración.

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