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La participación política de las mujeres

130613-D-BW835-107Ríos de tinta han corrido, como se dice vulgarmente, acerca de la necesaria participación de las mujeres en política, aunque no por ello deja de ser necesario seguir haciéndolo. Yo misma he escrito ya bastante sobre él y en distintos medios, además de en este blog. Un ejemplo es el artículo que publiqué en La Opinión de Málaga titulado “Democracia paritaria, democracia participativa

Hoy leo que, según un estudio, Las mujeres son menos proclives que los hombres a iniciar una guerra. A mí no me cabe la menor duda de que es así, aunque reconozco que me baso en mi experiencia y en mis estudios de género para hacer tal afirmación. En la experiencia porque sé cómo resuelven las mujeres los conflictos cotidianos, los personales, los del día a día. En mi ser feminista porque me consta que a las mujeres nos educan en la no violencia. ¡A ver si es que va a resultar que todas las cuestiones relativas a los roles van a ser en detrimento de las mujeres!

Cuelgo la noticia en Facebook, un compañero me dice “Con permiso de Margaret Thatcher o de la Jefa, Angela Merkel.” Y, entonces, vuelvo a recordar una estupenda frase de una gran mujer, Michelle Bachelet, próxima Presidenta de Chile: “Cuando una mujer llega sola a la política, cambia la mujer. Cuando muchas mujeres llegan a la política, cambia la política. Y claramente, uno de
los desafíos y necesidades de nuestra democracia, es mejorar la calidad
de la política”.

Lo dicho, que hay mucho escrito y es difícil aportar algo nuevo, pero, desde luego y por desgracia, seguimos sin poder demostrar que la realidad sería distinta si más mujeres, con esos valores que históricamente nos han atribuido e inculcado, participásemos equilibradamente con los hombres en política.

La pasta política

elecciones-20n-2-640x640x80Venía oyendo en la SER las razones que esgrimían los grupos parlamentarios para apoyar o no al Grupo Socialista en su posible moción de censura en el caso de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no compareciera o compareciese para explicar el ya llamado “Caso PP”.

Me ha dejado estupefacta lo que ha dicho Duran i Lleida ya que, escribo de memoria, dice que depende del programa del PP en términos económicos y ha hecho expresamente alusión a lo que se haga o no en Cataluña. Es decir, que estamos hablando de corrupción y él habla de cuánto va a sacar para Cataluña. Es decir, que estamos hablando de pasta, de quien se ha llevado qué, cuándo, por qué, de dónde, a dónde, etc. y él, aunque en otros términos, habla de lo mismo, de la “pasta política”.

Vaya por adelantado que no hay ni una gota de sangre anti catalanista en mis venas más allá de que como socialista soy internacionalista, es decir, que los nacionalismos no me gustan, incluido en nacionalismo central. Vaya también por adelantado que no tengo una opinión cerrada en cuanto a la conveniencia política de plantear una moción de censura, es decir, que no hablo en términos partidarios, o sea, en función de lo que diga el partido en el que milito. O sea, que veo los pros y los contras politicamente hablando y no me decanto, pero éticamente hablando lo tengo clarísimo porque lo de Rajoy simplemete no es de recibo.

Así, mi reflexión es  que en los momentos actuales en los que la ciudadanía está harta de la política, que no se cree nada, que la falta de ética y de honradez se ha convertido en la presunción de culpabilidad de cada una de las personas que se dedican a la política, directa e indirectamente, un dirigente político se dedique a jugar a ver qué saca de la situación, a la pasta. Digo yo que lo hará en función de lo que considera que puede ser su ventaja electoralista. Pues afirmo que se equivoca en su tactismo, pero además en el flaco favor que le hace a la política.

Son necesarios en estos tiempos dirigentes políticos, hombres y mujeres, que tengan altas miras, para quienes la ética sea un comportamiento constante, personas que se dediquen a esto de lo público ni siquiera por el “voy a hacerlo comme il faut, no vaya a ser que me pillen” sino que lo hagan comme il faut porque otro comportamiento, simplemente, no sería posible. En fín, que necesitamos, “como el comer” que diría esa ciudadania hastiada entre la que me siento, personas hechas de otra “pasta política”.

Militancia de izquierdas

000000532299 Hoy me han publicado en La Opinión de Málaga un artículo en el que reflexiono sobre la “Militancia de izquierdas”.

Dice así:
Los partidos políticos son hoy día muy criticados por considerar que sus estructuras, su funcionamiento y sus procedimientos de toma de decisión son, cuando menos, opacos y que responden a intereses partidistas alejados de los intereses de la ciudadanía.

Como una firme defensora de los partidos que soy, porque creo que son un instrumento fundamental (aunque no exclusivo) para garantizar la participación política ciudadana, también defiendo que deben acometerse las reformas internas necesarias para que hagan frente a ese tipo de críticas y a la desafección que sufren. En este contexto, entiendo que una cuestión fundamental a plantear es el papel que la persona que milita ha de tener dentro de ellos.

Se afirma que las personas de izquierdas son críticas por naturaleza, que no se puede ser progresista sin cuestionar el status quo con el objetivo de que la sociedad sea más solidaria, justa, equilibrada e igualitaria. Y hay quienes, partiendo de tal afirmación, argumentan que resulta difícil conjugar tal naturaleza con la militancia en organizaciones políticas, es decir, con la aceptación de unas normas, más o menos genéricas, más o menos consensuadas, que implican asumir que ese espíritu crítico se supedite a la opinión colectiva, a lo que el partido hace o dice que hay que hacer.

Y, ciertamente, puede resultar complejo sobre todo si no se asume que la cuestión no está en callar lo que en cada momento te dictan tus principios éticos o tu ideología, sino en hacer esa crítica internamente, que es lo que no se hace demasiado a menudo en los partidos y que, lejos de ser la forma más adecuada o paradigmática de militar es la degeneración de la militancia y, por ende, de la organización. Dicho de otro modo, que es deber inexcusable hablar internamente lo que parece aconsejable callar públicamente.

Callar en una organización política de izquierdas pone de manifiesto, por un lado, un miedo que debería ser ajeno a una persona crítica y que se supone que le ofrece a la sociedad nada más y nada menos que transformar el mundo en el que vive. Y callar también es la forma más directa y efectiva para generar dinámicas de sumisión que son el mejor caldo de cultivo donde florecen el sectarismo y el cainismo que suelen impregnar las estructuras poco democráticas y escasamente participativas, en donde lo que se premia es la obediencia al “líder” (ni siquiera puedo decir “lideresa”, aunque ya me gustaría) y la aceptación irremediable de cualquier cosa que imponga el aparato.

En mi opinión, militar en una organización o partido realmente democrático debe implicar el ejercicio continuado del deber de decir y del derecho a no callar. Es decir, el compromiso que se ha de traducir en criticar y en poner en cuestión, eso sí, en un ejercicio de debate constante y de búsqueda de consensos, en el desarrollo de los principios comunes tanto de la propia organización como de los planteamientos políticos.

A mi juicio, militar implica, por tanto, que por más que nos gusten o no aspectos concretos de la acción política de una organización, de sus decisiones colectivas, o de las declaraciones de quienes la dirigen, las opiniones se han de manifestar con respeto y sin recurrir a fórmulas como las redes sociales, o incluso los medios de comunicación tradicionales, que demasiadas veces degeneran los procesos al provocar más ruido y confusión que otra cosa.

Claro que militar no es solamente exponer nuestra propia opinión. Significa también estar al día en lo que se presenta desde el partido, como trabajar las propuestas y hacer aportaciones, al igual que ir a sus actos siempre que la agenda laboral y personal lo permita, apoyar a compañeros y compañeras sin excepción de bando, corriente o sensibilidad y, en definitiva, mostrarse, ser, estar, opinar, posicionarse, tejer redes,… Todas estas cosas o alguna, pero no las contrarias.

Y militar debe ser también una cuestión de sentimientos, de querer a tu partido, respetando profundamente su existencia como un instrumento que es, y muy necesario, al servicio de la ciudadanía para construir una sociedad mejor. Es por eso que, en definitiva, militar obligue a ser coherente y a mantener un equilibrio imprescindible entre que el partido “te duela” y el dolor que conlleve perder una parte de la libertad individual como requisito de la militancia.

Hacer 2015 en Málaga

índice2 Ayer hubo Comité Provincial del PSOE de Málaga del que formo parte por pertenecer al Comité Federal. La intervención era algo más larga y profundizaba en aspectos que, dado el tiempo dado para hablar -dos minutos- no pude acometer. Sí he puesto el último párrafo, aunque no lo pude decir. Seguro que entendereis porqué.

“Estamos en un momento trascendental. Lo es para la sociedad y también para el partido. No hay duda de que la organización es y debe ser un instrumento al servicio de la ciudadanía y de mejorar la sociedad en función de los principios y valores que nos fundamentan como socialistas.

Y mucho más en una sociedad que se ve amenazada en su configuración como estado del bienestar por las políticas que está llevando a cabo el Partido Popular. No me detengo en su análisis porque todos y todas las conocemos y, sobre todo, muchos y muchas las estamos padeciendo en carne propia.

Se ha diseñado una estrategia debatida, consensuada y aprobada en el último Comité Federal que pivota sobre tres ejes: una oposición contundente precisamente para combatir las políticas del PP, la elaboración de un proyecto que dé respuesta desde la socialdemocracia a los desafíos -económicos, territoriales y sociales- que culminará con la Conferencia Política prevista para este año y la apertura de un proceso interno, Hacer 2015, que sitúe al partido en condiciones óptimas para liderar ese nuevo proyecto.

Tanto en la Conferencia Política como en Hacer 2015 se promueve la participación, la de la militancia así como de la ciudadanía. Sin embargo, hay cuestiones que objetivamente deben ser mencionadas y que pueden poner en cuestión todo este proceso.

Primero el hecho de que la participación de la militancia, sobre todo en las agrupaciones, es escasa como se ha demostrado en el reciente proceso congresual.

Segundo, el número de agrupaciones que hay sin actividad orgánica en la provincia. Difícilmente se puede llevar a cabo lo planteado si no hay actividad orgánica alguna. Se espera una respuesta clara por parte de esta ejecutiva de cada caso concreto ante este comité.

Y, por último, en relación a la participación de la ciudadanía, existe un problema específico que nos atañe. Málaga da, según los datos de la encuesta IESA los peores resultados de toda Andalucía, bajamos 12 puntos, en cuanto a intención de voto para las Generales. Y esto es como lo del chiste, si no somos capaces de tener una militancia que activa y participativa, de la ciudadanía mejor ni hablamos.

Y, compañeras y compañeros, esta realidad es profundamente desmovilizadora. Genera en el seno del partido la misma desafección de la que hablamos cuando nos referimos a la ciudadanía respecto a la política. Hace que nuestros y nuestras militantes pasen del partido, se sientan como un cero a la izquierda, nunca mejor dicho, llevándoles en muchos casos, no ya a no ser portavoces de nuestras políticas, que ya es malo, sino a una radicalidad en contra de la organización, que es aún peor.

No es plato de buen gusto para quienes creemos que otro modelo de partido es posible y que este proceso nos puede dar esa oportunidad, escuchar cosas como “esto no tiene arreglo”, “vamos camino de convertirnos en un partido residual, peor que el PASOK”, “aquí si no te callas lo que piensas y obedeces sin rechistar te conviertes en un enemigo”… ¿Enemigo? ¿Enemiga? Esto sí que es duro: el enemigo, yo más bien diría el adversario, se llama Partido Popular. Nosotros y nosotras somos compañeros y compañeras.

Es evidente que algo debemos hacer para ilusionar al conjunto de la militancia en Málaga, para que afiliados y afiliadas nos sintamos militantes, para que nos compense dedicarle tiempo y trabajo (que no es lo mismo que conspirar), para que sintamos entusiasmo, para saber que somos útiles y comprobar que nuestra voz cuenta.

Termino. Nos animo a hacer un gran esfuerzo, a ponerle a esto cabeza y corazón socialistas, a realizar cuantas acciones sean necesarias así como a cambiar determinadas actitudes para recuperar la confianza de la ciudadanía hacia la organización, a poner el partido en tensión para lo que es necesario recuperar la militancia, a que se abra un proceso para que la estrategia y la acción electoral del partido en Málaga vaya más allá de provincializar los temas regionales o nacionales. En definitiva, a hacer un plan de movilización específico, inclusivo de todos y todas, con propuestas de trabajo concretas y sin sectarismo, para acometer con ciertas garantías de éxito el gran proyecto que es Hacer 2015.

Decía Gandhi “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”. Y es verdad, pero en términos personales. En política, además, hay que ganar elecciones y para eso necesitamos un partido movilizado, cohesionado y fuerte”.

Hacer 2015 en Málaga

índice2Ayer hubo Comité Provincial del PSOE de Málaga del que formo parte por pertenecer al Comité Federal. La intervención era algo más larga y profundizaba en aspectos que, dado el tiempo dado para hablar -dos minutos- no pude acometer. Sí he puesto el último párrafo, aunque no lo pude decir. Seguro que entendereis porqué.

“Compañero Presidente. Compañeras y compañeros,

Estamos en un momento trascendental. Lo es para la sociedad y también para el partido. No hay duda de que la organización es y debe ser un instrumento al servicio de la ciudadanía y de mejorar la sociedad en función de los principios y valores que nos fundamentan como socialistas.

Y mucho más en una sociedad que se ve amenazada en su configuración como estado del bienestar por las políticas que está llevando a cabo el Partido Popular. No me detengo en su análisis porque todos y todas las conocemos y, sobre todo, muchos y muchas las estamos padeciendo en carne propia.

Se ha diseñado una estrategia debatida, consensuada y aprobada en el último Comité Federal que pivota sobre tres ejes: una oposición contundente precisamente para combatir las políticas del PP, la elaboración de un proyecto que dé respuesta desde la socialdemocracia a los desafíos -económicos, territoriales y sociales- que culminará con la Conferencia Política prevista para este año y la apertura de un proceso interno, Hacer 2015, que sitúe al partido en condiciones óptimas para liderar ese nuevo proyecto.

Tanto en la Conferencia Política como en Hacer 2015 se promueve la participación, la de la militancia así como de la ciudadanía. Sin embargo, hay cuestiones que objetivamente deben ser mencionadas y que pueden poner en cuestión todo este proceso.

Primero el hecho de que la participación de la militancia, sobre todo en las agrupaciones, es escasa como se ha demostrado en el reciente proceso congresual.

Segundo, el número de agrupaciones que hay sin actividad orgánica en la provincia. Difícilmente se puede llevar a cabo lo planteado si no hay actividad orgánica alguna. Se espera una respuesta clara por parte de esta ejecutiva de cada caso concreto ante este comité.

Y, por último, en relación a la participación de la ciudadanía, existe un problema específico que nos atañe. Málaga da, según los datos de la encuesta IESA los peores resultados de toda Andalucía, bajamos 12 puntos, en cuanto a intención de voto para las Generales. Y esto es como lo del chiste, si no somos capaces de tener una militancia que activa y participativa, de la ciudadanía mejor ni hablamos.

Y, compañeras y compañeros, esta realidad es profundamente desmovilizadora. Genera en el seno del partido la misma desafección de la que hablamos cuando nos referimos a la ciudadanía respecto a la política. Hace que nuestros y nuestras militantes pasen del partido, se sientan como un cero a la izquierda, nunca mejor dicho, llevándoles en muchos casos, no ya a no ser portavoces de nuestras políticas, que ya es malo, sino a una radicalidad en contra de la organización, que es aún peor.

No es plato de buen gusto para quienes creemos que otro modelo de partido es posible y que este proceso nos puede dar esa oportunidad, escuchar cosas como “esto no tiene arreglo”, “vamos camino de convertirnos en un partido residual, peor que el PASOK”, “aquí si no te callas lo que piensas y obedeces sin rechistar te conviertes en un enemigo”… ¿Enemigo? ¿Enemiga? Esto sí que es duro: el enemigo, yo más bien diría el adversario, se llama Partido Popular. Nosotros y nosotras somos compañeros y compañeras.

Es evidente que algo debemos hacer para ilusionar al conjunto de la militancia en Málaga, para que afiliados y afiliadas nos sintamos militantes, para que nos compense dedicarle tiempo y trabajo (que no es lo mismo que conspirar), para que sintamos entusiasmo, para saber que somos útiles y comprobar que nuestra voz cuenta.

Termino. Nos animo a hacer un gran esfuerzo, a ponerle a esto cabeza y corazón socialistas, a realizar cuantas acciones sean necesarias así como a cambiar determinadas actitudes para recuperar la confianza de la ciudadanía hacia la organización, a poner el partido en tensión para lo que es necesario recuperar la militancia, a que se abra un proceso para que la estrategia y la acción electoral del partido en Málaga vaya más allá de provincializar los temas regionales o nacionales. En definitiva, a hacer un plan de movilización específico, inclusivo de todos y todas, con propuestas de trabajo concretas y sin sectarismo, para acometer con ciertas garantías de éxito el gran proyecto que es Hacer 2015.

Decía Gandhi “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”. Y es verdad, pero en términos personales. En política, además, hay que ganar elecciones y para eso necesitamos un partido movilizado, cohesionado y fuerte.

Gracias compañeros y compañeras.”

Mi 4 de Diciembre de 1977

caparros-esquela[1]Aquel domingo yo tenía 7 años de edad. Podría decir que ya era una niña consciente de infinidad de cosas de las de los adultos, de esas que, según dicen, una niña no tiene porqué saber, aunque discrepo de tal afirmación. Ya me sabía la internacional socialista, el himno de Andalucía y gritaba por la ventanilla del coche, no sin ser consciente de la inquietud que provocaba en mi madre, “Disolución de los cuerpos represivos”.

Mi madre iba a la manifestación y yo quería ir con ella. “Hoy no -me dijo. Quedaos jugando que yo vuelvo en un rato”. Para mí, iba contenta, con la alegría, con el entusiasmo contagioso que provoca luchar por la justicia, por la libertad. Me contrarié, no quería jugar, quería estar allí con ella, quería formar parte de algo que percibía con la intensidad intuitiva de la infancia importante. Seguramente jugaría y me olvidaría de la contrariedad con esa misma capacidad infantil. De eso no me acuerdo. Lo siguiente que recuerdo es su miedo en la mirada, sus lágrimas, su estupor al llegar a casa.

Compartirme contando aquel día es mi pequeño homenaje a quienes sí estuvieron, pero sobre todo a García Caparrós. Apoyo sin fisuras que le nombren hijo predilecto de Andalucía que ya va siendo hora, que ya han pasado 35 años. Y, sigamos levantados (y levantadas) pidiendo libertad (y justicia) por Andalucía, España y la Humanidad, que últimamente los cuerpos represivos se están excediendo como antaño.

 

Día Internacional Mujer Rural 2012

Mientras a nivel internacional se pone el acento en el día de hoy en la necesidad de garantizar un derecho fundamental como es la educación en este caso de las mujeres y niñas del mundo rural por parte de la UNESCO, así como el papel que tienen las mujeres rurales para la erradicación de la pobreza por parte de ONU Mujeres, en España se ha puesto el acento en la necesidad que hay de fortalecer mediante el apoyo al espíritu emprendedor de las mujeres rurales de nuestro país. Hay numerosos actos por el territorio español, pero, consciente de la importancia que tiene la educación, creyendo profundamente que sin este derecho otros muchos no pueden ser disfrutados, me quedo con la información de ámbito internacional para este post.

Tal y como ha manifestado Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, “Las mujeres que viven en medio rural, demasiado a menudo marginadas, afrontan tremendos obstáculos para ejercer sus derechos humanos, desarrollarse como personas y cumplir sus aspiraciones”.

En la web de la UNESCO encontramos la siguiente afirmación: ”Las mujeres y las niñas sufren una de las tasas más altas del mundo de falta de educación. La UNESCO estima que cerca del 80% de los 67 millones de niños sin escolarizar vive en áreas rurales, y que la mayoría de éstos son niñas. Las jóvenes provenientes de hogares rurales son el grupo social que tiene menos probabilidades de tener acceso a la educación. Los porcentajes de analfabetismo en el ámbito rural prácticamente doblan a los de las áreas urbanas, y esa diferencia es aún mayor en el caso de las mujeres. Esta situación impide progresar en los objetivos de desarrollo y obstaculiza el crecimiento económico rural. Mejorar la educación de mujeres y niñas rurales es fundamental para poder alcanzar la igualdad de género y la erradicación de la pobreza.”

Por otro lado, es necesario recordar que el la Plataforma de Acción de Beijing se estableció que: el empoderamiento de las mujeres rurales y su papel en la erradicación de la pobreza y el hambre, en el desarrollo y en los retos actuales. Por ello, se está trabajando en cómo mejorar los resultados que obtienen en la escuela, todo esto teniendo siempre en cuenta que el acceso a la educación es un derecho humano fundamental y que es condición esencial para el desarrollo sostenible.

Así, el Secretario General Ban Ki-moon ha dicho: «El empoderamiento de las mujeres rurales es crucial para poner fin al hambre y la pobreza. Al negar derechos y oportunidades a las mujeres, negamos a sus hijos y a las sociedades un futuro mejor. Esta es la razón por la cual las Naciones Unidas pusieron recientemente en marcha un programa para empoderar a las mujeres rurales y mejorar la seguridad alimentaria.»